Un bonus que le acercó la vida
Lorena Terranova (35) no tenía mayor sueño que estudiar con Pepe Cibrián, y terminó trabajando 8 años como profesional. Actriz, cantante y algo más, esta profesora de educación física precisó “caer en la debacle” para redescubrir su lugar en el mundo. Algo sobre teatro, pero con otra perspectiva.
Entrar en su casa, charlar con ella, compartir un momento, es, simplemente, dejar de lado todo posible prejuicio sobre un artista y la radiografía estereotipada capaz de bosquejar sobre quienes colman estadios, aparecen en TV o se suben a las maderas para acercar entretenimiento. Desde el llamado telefónico puede intuirse que Lorena Terranova es una persona extrovertida, con empuje, que sale adelante y sorprende a cada palabra. Sin dudarlo, pasa su dirección y arregla sin inconvenientes el horario del encuentro, en su casa.
Allí todo reluce, todo está en orden; nada desencaja. El ambiente está impecable, y recubierto de un penetrante aroma a limón. Movida, quizás, por el aura primaveral, en que las flores abren sus capullos y preparan las flores, Lorena también abre su corazón en pos de su historia mientras sirve una taza de café y dispone obleas sobre la mesa. Una historia que trata del extraño camino que le tocó transitar hasta convencerse de que su amor por el deporte también le dejaba lugar a su veta artística. Quizás así podría comprenderse cómo una jóven de 27 años, dedicada a la educación física, ganó la atención de José Cibrián Campoy y llegó a convertirse en una voz autorizada del género musical en el país.
Radiografía temperamental
Su impronta, su desenvolvimiento y su hablar constante (del que ella misma se acusa) muestran a primera instancia una persona con fuerte impronta personal. Sin embargo, detenerse en sus pequeños ojos puede mostrar, con tiempo, otro personaje que habita en su interior. Lo revela ella, en un brote de sinceridad. Se considera arremetedora, aunque todo eso es en función de cubrir, cual coraza, su condición de persona tímida. “No me creen ni mis amigos –continúa-, porque soy como el monigote de las fiestas. Pero soy tímida; lo disfrazo y lo voy piloteando por otros lados. Ahora me pongo a cantar y todo porque estoy entrenada, pero yo no era así”.
Por otra parte, reconoce haber heredado de su padre un carácter muy rígido. “Yo soy igual. Y así estoy. Me he ganado muchos enemigos, porque el mundo del teatro no parece estar hecho para quien mantiene su palabra, para quien no tiene dobleces, etc. Estoy orgullosa de mi manera de ser, pero en varios trabajos me ha traído problemas. A veces hay que ser obsecuente, hacer oídos sordos a algunas cosas”, dilucida con sencillez.
La marca de la familia
Hija de un ex jugador de Vélez (capitán en sus tiempos de Carlos Bianchi), papá Eduardo y toda su familia siempre le inculcaron el amor por el deporte. Salvo la díscola abuela, que desde pequeña le aleccionó en la música española. “La abu” comenzaría a transmitirle el amor por la danza. Lorena fue conducida, entonces con 6 añitos, a las clases de Ballet de -nada más y nada menos- Wasil Tupin, maestro del Colón.
Pero ella sentía aburrimiento; sentía que no encuadraba con su forma de ser y comportarse. “Estar dos horas haciendo ‘demi plie’, manito y ‘demi plie’ me cansaba. Definitivamente no era para mí”, desahoga de buen humor. Y a los 8 colgó el tul, aunque no las calzas y los zapatos de media punta. Hasta los 14 participó en el equipo de Gimnasia Rítmica de Vélez Sarsfield, club de sus amores. Pero la llegada de la adolescencia y la emigración de sus profes a la Unión Soviética fueron motivos suficientes para dejar esto de lado.
Brote por el Teatro
Una noche del 94’ Lorena salió con sus amigas. Al novio de una de ellas le habían dado entradas para ir a ver al Luna Park Drácula. A nadie se le ocurriría decir que no. “Yo no sabía lo que era el género musical ni nada. Y decía ‘¿Bancarse tres horas que te canten? ¡No, ni loca!’. Fuimos y me morí. Salí enloquecida”. En textuales palabras reconoce la fascinación que le produjo descubrir una de las primeras obras que impulsó el musical en Argentina, en el mayor esplendor de la Compañía Cibrián-Mahler.
Al otro día convenció a sus padres para asistir nuevamente. Acabada la función, le confesó a su mamá: “Yo quiero estar ahí arriba. Quiero estar en el escenario”. De allí en más estuvo atenta a todas las noticias del ámbito, hasta convertirse en aficionada. “Siempre estuvo esa cosa ahí, pero medio oculta. Nunca fue como algo que explotara de golpe”.
El bache en el camino
Sin perder el ánimo, cuenta que se casó muy jovencita. Su primer matrimonio fue “un desastre”. Se fue a vivir a Bahía Blanca y se volvió a los 4 meses. Esa vida tan rígida que había conformado como profesora de educación física se había desvanecido de pronto, sin dejarle rumbo y con la posibilidad del retorno como única válvula de escape. “Volví menos 20, sin laburo y sin casa. Ese fue el clic”, atiene a pronunciar.
“Necesitaba conectarme con algo que me rescatara –continúa-. Yo no tomo alcohol, no fumo. ¿Cómo puedo canalizar toda esta angustia en algo que me produzca placer?”. Luego de ver una entrevista a “Pepe” –como lo llama-, su mamá le insistió en que empezara a estudiar con él. Lo consideró una locura, pero en el balance final comprendió que no podía haber nada peor. Quería abandonar “la debacle total”.
Descubrimiento
No habían pasado más de tres clases, cuando Pepe la encaró y le preguntó como se llamaba. Apenas acertó un timorato “Lorena”. Él, siempre representado con voz endulzada y ademanes de fineza en cada movimiento, le dijo: “Mi amor, ¿te animás a cantar la canción que estábamos ensayando?”. Se trataba de Alondra.
“Soy una persona muy perceptiva –aclara Lorena-. Si le decía que no, nunca más iba a mirarme. Más allá de mi timidez, siempre quiero que la gente me tenga presente”.
Y cantó. Mirando a la lejanía, no fue nada muy estoico. O bien, en palabras de ella, fue “todo una cagada”. Sin embargo, Cibrián la llamó aparte al final del ensayo y le ofreció entrar como reemplazo en La importancia de llamarse Wilde, obra en la que Ana María Campoy se despediría de las tablas. “Se dio, y Pepe empezó a prestarme mucha atención. Descubrí una faceta de la que no estaba al tanto. Fue algo muy loco”.
Sobre Cibrián y algo más
Quien escribe habría preguntado qué director le marcó más en su carrera artística, si no fuera porque aquello aparece evidenciado a cada momento del encuentro. Se alza, sobre todos, la figura excelsa de “Pepito” Cibrián.
“Él fue el que me dio la cuota de confianza –reconoce Lorena- Fue en el momento preciso. Si hay algo por lo que le voy a estar agradecida es por darme confianza en salir adelante”.
“El actor tiene que tener la habilidad de poder adaptar su trabajo tanto al Ópera como al sucucho de la esquina”Sin embargo, Cibrián no escapa a la crítica bienintencionada de Terranova, que al igual que tantos otros, lo tildan de rigorista. Tanto ella como sus compañeros reconocen que trabajar con Pepe es heavy. Todos los que forman parte de la compañía consideran que en ella no hay preferidos, y eso los exige a estar en constante entrenamiento. Y Lorena lo deja en claro: “Por supuesto es un genio. Tiene el ojo para mirar donde nadie más ve. Y conmigo siempre pegó buena onda. Sabe que me gusta joder, pero es una personalidad muy estricta. Trabajar con Pepe es un entrenamiento a full”.
Lorena valora el sentido de pertenencia que se forma con el elenco y la compañía, donde todo es un tanto democrático y, más allá de la grandilocuencia de lo que se exterioriza, se trabaja mucho a pulmón y con las vistas al devenir. Todos deben organizarse para llevar adelante los proyectos y eso suma a un trabajo comunitario entre actores, vestuaristas, escenógrafos y director. “Siempre estás agudizando un montón. El actor tiene que tener la habilidad de poder adaptar su trabajo tanto al Ópera como al sucucho de la esquina”, resume.
Entre los personajes que ha representado, salva en el recuerdo el papel de Leyla, de Las mil y una noches, por el registro agudísimo que requería. Pero ahondando más allá se queda con María Magdalena, un personaje que la marcó por la compenetración que sentía por la vida del personaje y la química que palpaba con el Jesús. “Con Javier Malisaldi había una gran conexión. Había funciones en que era muy difícil no quebrarme con el personaje”.
Si bien no lo dice, da a entender que nunca terminó de cuadrar en el ambiente. No por su mala relación con los compañeros, sino por haber mamado de otras realidades. Su personalidad rígida y su honestidad –brutal- le abrieron y cerraron puertas. Como tantos conoce de la lucha que se da entre actores y sus disputas. Quien está afuera siempre anda al acecho, agazapado para atacar y arrancar de un zarpazo al primer error el papel protagónico. Pero ella no se hace la cabeza, porque reconoce sus orígenes, la puerta estrecha por la que entró en el mundo del espectáculo. “Donde te descuidás, te saltan diez encima”, hace saber, y señala
que ya no está para competir “con una piba de veinte que tiene el culo bien arriba”.
El teatro la ha llevado por muchas geografías. Pero entre ellas destaca las zonas más humildes, las ciudades más chicas, porque allí se reencontraba con esa magia que sentía en sus tiempos de espectadora. “Lo que tiene de mágico el teatro es que la gente plasma en el escenario su sueño y su deseo –anima a decir- Hay unas ganas del público de estar ahí”. Y el mensaje de estos públicos siempre es el mismo: Gracias por venir acá, gracias por acercarnos cultura.
Presente y Futuro
“La vida del Teatro es fascinante, pero vertiginosa, alocada y desgastante”El fuerte aroma a limón se desvaneció por completo, y se siente ya esa ausencia que había marcado el comienzo de la charla. En este escenario montado parece faltar algo que complete este calmo paisaje. Son los niños. Ella avisa que está también “con todo eso”. “Es un buen momento para proyectarlo”, pero obviamente no es compatible con su profesión. Así es que desde junio de 2009 está elaborando el duelo, muy paulatinamente: “La abstinencia de escenario es terrible. Me está costando más de lo que creí. Sentís que te falta esa mirada”.
También se atreve a decir que la vida del Teatro es fascinante, pero vertiginosa, alocada y desgastante. “Desde el 2005 que empecé con las giras me perdí mucho a nivel familiar. Gracias a Dios tengo un marido que es un Sol y una familia que me apoya, porque sin la contención es imposible”.
Pero cree en el fondo que todo se saldará con la maternidad. Eso va “a llenar el vacío o esa abstinencia rara que se siente”. Por ahora prefiere trabajar en los proyectos de Carlos Abregú, como Hechos de los Apóstoles (para fin de año), bajo la dirección musical de Ángel Mahler. Esta compañía le permite “tener una vida”.
Esta mujer, ya de 35, no se hace la cabeza con el futuro, del que poco se preocupa. “No sé si me voy a volver a subir al escenario del Ópera. Probablemente no lo vuelva a hacer nunca más –vaticina- Pero nunca estuvo en mis planes hacerlo. Las dos veces que lo hice fue de regalo”.
martes, 28 de septiembre de 2010
Tocada por la varita
lunes, 27 de septiembre de 2010
“En la Argentina, la poesía siempre fue política desde sus comienzos”
Con más de 800 poemas provenientes de la mano de 218 escritores de nuestra historia, el escritor, crítico literario y traductor Jorge Monteleone constituyó la segunda antología más vasta de nuestra historia, que recoge las más relevantes liras de nuestra historia: desde la Marcha Patriótica (Himno Nacional) hasta los últimos escritos de la actualidad nacional.

Sobre el origen y las características de la poesía, y la concepción íntima de una antología se cernió el último encuentro de las Primeras Jornadas sobre Comunicación, Ideología y Discursos Populares, celebras en la Universidad Nacional de la Matanza entre el 23 y 24 de setiembre.
En los comienzos de su disertación, Monteleone prefirió abocarse a la explicación del proceso selectivo de poemas y autores. Con tranquilidad y buen semblante, este profesor de Letras de la UBA comienza hablando sobre la noción de canon. “La constitución de un canon supone inclusión y exclusión de textos -resume en pocas palabras-. Es un término normativo pero ilusoriamente normativo, que implica siempre lo estático y lo dinámico, desde la vista de su construcción”. Allí ahonda en la injerencia de los grupos de selección: clases dominantes, instituciones escolares, voces autorizadas en la materia, etc. Es por ello, tal cual recalca, que ciertos autores y relatos pasan a formar parte de la memoria cultural, mientras otros no.
Allí se detiene, y ahonda en la relatividad normativa que supone. “A mí se me ocurrió una definición normativa de lo que significa el Canon para un antólogo. Acuñé este doble concepto metafórico: El canon se escribe en el mármol, pero también el agua. Escribir en mármol significa escribir en monumento. Lo escrito para que perdure. De hecho acopla a la educación. Si les digo ‘el padre de la patria’, saben a quien me refiero sin nombrarlo. Así sucede con los valores canónicos de la literatura nacional: el Martín Fierro.”
Pero el canon también se escribe en el agua. “Fluye”, según su manera de decir. No conserva ni transmite, se modifica. Cuestiona lo que se escribe para permanecer. Habría una fuerza estática y centrípeta y una dinámica y centrífuga. Por un lado conserva y por la otra modifica. “Es así como ciertos autores son silenciados en una época, mientras que en otra vuelven como legibles”, termina por redondear.
Tras ahondar en el proceso de construcción de 200 años de poesía argentina (ed. Alfaguara; $149.-), en la que se empapó de trabajos similares precedentes, Monteleone da lugar a comprender la función que la poesía tomó en estos 200 años de historia. “LA POESIA SIEMPRE FUE POLÍTICA EN LA ARGENTINA DESDE SUS COMIENZOS”. El claro ejemplo lo cita el mismo Himno, que es una poesía, una proyección simbólica del deseo independentista. Así también aparece La Cautiva, de Esteban Echeverría. “La idea de un desierto forma parte del imaginario poético. Para Echeverría tenía un significado doble; también para Sarmiento. En Facundo Sarmiento encuentra el mal del país: la extensión. Para Echeverría es el espacio, el territorio que debe ser poblado, el más pingüe patrimonio. Pero no sólo con hombres. Debe también ser poblado de palabras”, señala con simpleza y armonía en su expresión.
Tulio Halperín Donghi mencionaba la exitencia de una nación que se proyectaba sobre el Desierto. De ahí toma ánimos Monteleone para afirmar que “en ese desierto hay una voz”. Es la voz del Martín Fierro, ese gaucho que viene a recobrar el espíritu alicaído de esta figura telúrica. “En el momento en el que Hernandez escribe este poema –continúa tras una breve pausa- la poesía se articula como origen. Y lo hace en la voz argentina del gaucho. Es la articulación de una oralidad en esta figura particular. José Hernandez es escritor letrado, pero Fierro dice yo no soy cantor letrao. Al decir esto, funde en esa voz la lengua poética argentina. Cuando el verso letrado-octosílabo- se articula con la voz del gaucho no tradicional, ahí hay un origen.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Gilbert K. Chesterton en menos de 5 minutos
El sentido común, el menos común de los sentidos. Con estas palabras resumía Chesterton su particular cosmovisión del mundo que le tocó vivir, signado por la ciega confianza en el progreso indefinido y una doble moral propia de
se convirtió en uno de los ensayistas y escritores más destacados de su época por la altitud con la que trataba complejos temas y la simpleza con que los explayaba en prodigiosa pluma.lunes, 30 de agosto de 2010
Negre de Alonso a los Jóvenes: "Son el presente y el ejemplo del Compromiso Ciudadano"
La Agrupación Frente Jóven recibió esta tarde a la senadora Liliana Negre de Alonso en un salón anexo al Congreso donde la elogiaron por su rol protagónico en el debate por la Ley de matrimonio entre personas del mismo sexo y por su política "honesta, honrada y comprometida con la defensa del matrimonio y la familia".
El encuentro con la congresista constó en primer momento d
e un breve reconocimiento por parte de líderes de distintos movimientos juveniles, quienes le regalaron una placa, un diploma y -particularmente- unas flores naranjas.
Luego del agasajo, Negre de Alonso dirigió un discurso al auditorio, en el que prevaleció un fuerte agradecimiento por el protagonismo que los jóvenes tuvieron en la marcha realizada el pasado 13 de julio. A su vez los animaó a meterse de lleno en la vida política y estar al tanto de la realidad.
"La honestidad intelectual y la rectitud de intención son los principales valores que tiene una persona -señaló Negre- La política no es mala ni corrupta. La hacemos mala y corrupta los hombres. La verdadera política es el servicio a los demás."
"Ustedes han sido el ejemplo del compromiso cívico: salir a la calle, ocupar el espacio público; ¡Eso es servicio y liderazgo y compromiso en el servir a la Patria!. Con jóvenes como ustedes vamos a conseguir una Argentina mejor, más ciudadana, más democrática y más respetuosa en los compromisos electorales".
Negre instó a ser conscientes de el poder que el voto otorga al ciud
adano, y agregó: "Se debe exigir que cada candidato nos diga qué piensa sobre temas vertebrales en los principios y valores, y exigir rendición de cuentas"
Luego del saludo final, la senadora rompió con el protocolo y se calzó la remera naranja para sacarse una foto con todos los allí presentes.
Video en homenaje a la Senadora Negre de Alonso
jueves, 19 de agosto de 2010
El aborto, un combate por la Vida
Un cúmulo de estudiantes y profesionales ligados a sectores “Pro-Vida” se dieron cita este miércoles para ahondar en el conocimiento de la temática del aborto. El encuentro coincide con el avance de distintas proposiciones presentadas en el Congreso Nacional para ampliar la base de abortos permitidos e incluso legalizar la eliminación de la vida del niño por nacer.
El encuentro, celebrado en el Colegio Catherina, de Palermo, contó con la presencia de Ricardo Bach de Chazal, consultor jurídico del Ministerio de Relaciones Exteriores y autor del libro El aborto en el derecho positivo argentino, quien disertó sobre la actualidad del tema en tratamiento por estos días en el Parlamento argentino.
Abogado egresado de la UBA, Bach criticó la confusión que los medios de comunicación producen en la sociedad civil sobre este tema; especialmente en lo que concierne al debate por determinar el comienzo de la vida. “Medicina y Leyes fecha el comienzo de la vida desde la concepción”, sostuvo desde un comienzo el disertante, a lo que agregó que diversas academias de Medicina han rechazado fuertemente la práctica de abortos. La Academia Argentina, por su lado, lo hizo manifiesto en 1994.

¿Por qué se permiten ciertos abortos?
Bach profundizó durante el encuentro en los fundamentos que avalan los casos de abortos no condenables y su base argumental errónea. En primer instancia, el artículo 86 del código penal aprueba la intervención cuando “peligra la vida de la madre”. En este punto Bach se detiene a explicar cómo numerosas Organización Médicas alrededor del mundo (Nicaragua, República Dominicana, Paraguay, entre otras) han manifestado su reprobación a tal hipótesis, que califican sin fundamento. En los casos más extremos, se suele inducir a un parto prematuro y continuar con la gestación del niño en una incubadora.
La segunda dispensa del código se da “si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente”, lo cual fue, a criterio de Bach, una clara muestra de tinte racista y elitista de quienes redactaron nuestro código penal, allá por 1921. “Se creía entonces que el hijo de una mujer idiota o demente traería al mundo un ser detestable, lo cual no era bien visto”. Continuar con dicha norma conlleva una discriminación abierta y pública.
Movimiento Antinatalista-Anticoncepcionalista
En un segundo momento, el expositor se dispuso a introducir al público presente sobre los orígenes y desarrollo de una ideología gestada desde la segunda mitad del siglo XX; cómo ha querido ocultarse que es una imposición enmarcada en una estrategia geopolítica bajo el velo de “algo necesario e impostergable”, como si los ciudadanos exigieran ejercer tales “derechos”.
“Hacia la segunda mitad del siglo XX –relata el legista- comienza a gestarse una tendencia abortista, de ascendencia nórdica, con especial influjo de Suecia y Dinamarca. Es decir que hace 50 años se comienza con el antinatalismo, la “bomba demográfica” y la revaloración del ideal maltusiano” (N. de R.: Malthus: Teórico británico que afirmó que el crecimiento demográfico acarrearía hambruna mundial; hoy en día rechazado).
“Esta mentalidad ha querido imponerse en cada conferencia internacional que la Argentina participó”. Y fecha como largada la confección de los Derechos del Niño (1959)
Hacia 1970 el secretario de estado norteamericano, Henry Kissinger da a conocer un documento (Memorándum NSSM 200) donde plantea la necesidad de adoptar el antinatalismo como política exterior para resguardar la hegemonía política norteamérica, especialmente en el entonces llamado “Tercer Mundo”.
Advierte Bach, entonces, de una sinergia (confluencia de fuerzas) entre el Memorandum Kissinger y estas tendencias antinaturalistas.
En un segundo plano, aunque no menos importante, el orador recuerda que los abortos en el mundo producen una cuantiosa suma de dinero, lo cual lo catapulta como actividad increíblemente rentable, y que junto a píldoras anticonceptivas y preservativos, rebalsan de millones de dólares a empresas de la industria farmacéutica.
-/-//-/-
Para concluir su exposición, Ricardo Bach exhortó a los allí presentes a conocer todos los argumentos a favor de la vida y a defenderlos desde el amplísimo espectro de campos que las ramas profesionales presentan.
miércoles, 28 de julio de 2010
Por favor... ¡Domestícame!
Redacción: Zico
Si algún día te hallases frente a esta frase, querrá decir que te encuentras entre los agraciados que tienen ante sí la chance de contar con una reflexión de extrema simpleza sobre la realidad contemporánea. Sumas al sinnúmero de pequeños lectores que este libro atesora, o has querido (o te has visto obligado a) desempolvarlo, apretarlo fuerte entre tus manos, pasar las hojas a velocidad y recordar algún pasaje que quedó grabado a fuego en tu memoria narrativa.
Significa, en fin, que tenés una obra de lectura simple y compleja, de trama sencilla y profundo contenido. Una insólita pieza dentro de la antología de su creador, incomparable con las demás: adaptada para un niño, un joven o una persona mayor, y dedicada al infante que un hombre alguna vez fue. Resplandor del “difícil arte de escribir fácil”, en palabras de Arturo Jauretche.
No es más –ni menos- que El Principito. La obra maestra de Antoine de Saint-Exupery (sobre quien volveremos). Le petit Prince (à français) abarca el relato de un piloto que sufre una avería en el desierto del Sahara y sobre cómo sobrelleva aquellos días a mil kilómetros de todo lugar habitado con la inexplicable presencia de un niño que aparece ante él. Este niño, que no parecía perdido, ni muerto de cansancio, que recubría el ambiente con un aire de ensueño, formulaba preguntas sin reparar en las que el aviador le hacía. A través de las requisitorias y las palabras sueltas del pequeñito, este aviador empieza a descubrir qué hace ese niño allí.
El principito habita un pequeñísimo asteroide, que comparte con una flor caprichosa y tres
volcanes. Pero tiene “problemas” con la flor y empieza a sufrir soledad, hasta que decide abandonar el planeta en busca de un amigo. Para lograr su cometido recorre distintos planetas, pero todos lo dejan sorprendido por el concepto de “seriedad” que sus habitantes presentan. Llegado a
Pero sobre todo, “Saint-Ex” presenta en la voz del niño de los cabellos rubios una dura réplica a los valores que quieren imponerse y regir la realidad. A las preguntas más esenciales sobre la vida, articula una serie de respuestas inquietantes y sorprendentes. Ese niño pretende llenar la vacuidad de “las personas mayores” con el amor y la amistad, pilares de base en su obra.
El autor, que en toda sus obras recupera alguna anécdota de su infancia, plasma a cada trazo sus recuerdos más grato: su niñez, los momentos en compañía de su madre, los veranos en los campos verdes de su Francia natal; en fin, aquéllos días en que era puro. Quienes lo conocieron dicen que se pasaba los ratos garabateando niños en las servilletas y los márgenes de las hojas. Allí buscan algunos el motivo de esta obra. Otros dicen que fue el recuerdo que le producía un niño al que conoció durante un viaje por
Los hombres no hacen más que juzgar imperioso lo que no es más que banalidad y superficialismo. Ya en Cartas al General X, Saint-Ex se encarga de fustigar al hombre moderno, enlatado en una forma de vida chata y sin horizontes. El juicio irónico que realiza el principito es más que elocuente. Tan sólo se necesita rememorar su conclusión sobre
viernes, 23 de julio de 2010
Make a Wish en "Jóvenes en Acción"
Make a Wish nació en Estados Unidos en 1980, cuando un niño que padecía leucemia quiso ser policía por un día, como los de la serie Chips. Aquí encontró lugar gracias a Mónica Parisier, una arquitecta que recorría hospitales haciendo beneficiencia, y que entendió que hacía falta trabajar en equipo para poder asistir, aunque sea de una forma tan efímera, a estos niños y jóvenes. Y así, desde el 2002, Mónica y su eq
uipo ya han cumplido más de 2500 con el incesante apoyo de una multiplicidad de empresas y benefactores privados.Pero no es sólo un sueño el que cumplen. Son más. Porque tras el sueño del niño, se eleva el anhelo y el afán de los voluntarios de elevar el ánimo y recubrir de esperanza un triste pasar. Y por sobre todo, el sueño de una familia que revienta de gozo al ver que su chiquito vuelve a sonreír, a caminar, a levantarse de la cama... en fin, a percibir ese vigor del alma que los planta en la lucha contra la enfermedad y que recubre de fuerzas a quienes lo acompañan.
Y porque los caminos entrecruzados del cuerpo y del espíritu son insondables. Lo sostiene cada equipo médico que es testigo de la labor incesante de la Fundación.
Quienes conforman Make A Wish saber que no pueden agregar días a la vida de esos pequeños, pero sí tienen muy claro que pueden dar vida a sus días en esta vida.
http://www.makeawish.org.ar/
http://www.jovenesenaccion.net/
