El sentido común, el menos común de los sentidos. Con estas palabras resumía Chesterton su particular cosmovisión del mundo que le tocó vivir, signado por la ciega confianza en el progreso indefinido y una doble moral propia de
Forjado con un carácter único, de claro escrutinio de la realidad que vivenciaba, una sensibilidad sin igual y un robusto sentido del humor –casi tanto como su impronta física-, Chesterton
se convirtió en uno de los ensayistas y escritores más destacados de su época por la altitud con la que trataba complejos temas y la simpleza con que los explayaba en prodigiosa pluma.
se convirtió en uno de los ensayistas y escritores más destacados de su época por la altitud con la que trataba complejos temas y la simpleza con que los explayaba en prodigiosa pluma.Transitó durante su vida una continua búsqueda espiritual, no sin tropiezos. Marcado por el alejamiento de sus amigos en su etapa universitaria, mencionaría que el ambiente de su juventud no era sólo el ateísmo, sino la ortodoxia atea (Autobiografía). Con el correr de los años fue saliendo del ocultismo para renovar la fe cristiana de su juventud. Trasciende allí la figura del Padre O`Connor, un sacerdote católico que inspiraría la saga de cuentos policiales rotulados en conjunto como El candor del Padre Brown. El padre O`CONNOR conocía los horrores del mundo y no se escandalizaba, porque su pertenencia a la Iglesia Católica –sostenía Chesterton- lo hacía poseedor de un depositario gran tesoro: la misericordia.
Este tránsito hacia una renovación espiritual marcaría el devenir de su obra literaria y ensayística. Hacia 1925 escribe El hombre eterno, considerado por muchos la obra cúlmen, surge como respuesta a Bosquejo de la Historia (Wells), un ensayo donde Cristo recibía menos hojas de dedicación que las campañas persas contra los griegos. Allí divide el libro en dos: la gran aventura de la raza humana hasta dejar el paganismo y, en fin, la diferencia que se produjo con tal conversión. Quizás espejo donde se miraba o gran sumario de su vida transcurrida. Ensayos como El pozo y los charcos continúan teniendo vigencia e importancia aún en la actualidad.
Como novelista logró conjugar situaciones que aparecerían un tanto dispares, creando personajes bohemios y extravagantes, tanto o más que él. Así conviven en su mundo un pequeño curita astuto y sagaz, o un relato policial único donde faltan las muertes, los heridos e incluso los culpables. Único en su estilo, sumó voluminosamente al deleite de grandes escritores y de entretenidos lectores. Y lo seguirá haciendo.
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