Redacción: Zico
Colaboración y fuente: Periódico mensual MU, edición Diciembre 2009. http://www.lavaca.org/
La actualidad tiene un problema de raíz: no sabe como plantarse frente a las problemáticas que la abordan, ya sean económicas, políticas, sociales, culturales o bien de la vida cotidiana.
Una problemática que recae sobre criaturas de 12 años en adelante (y hasta a veces menos), los lleva al transe de tener que resolver algo nada eufemístico: sus vidas, en las condiciones más inhóspitas que se le hayan creado. Sus obstáculos y amenazas, a saber:
Racismo.
Rechazo.
Falta de opciones a largo plazo.
Falta de opciones a CORTO PLAZO.
Indiferencia ajena, en especial de los adultos.
Precarización de sus vidas.
CRIMINALIZACIÓN.
Cada día son más los actores sociales que denuncian la connivencia con la que ciertos medios de comunicación -reproductores de ideologías y (utópicamente) formadores de opinión pública- se la arreglan para convivir con noticias que encierran –si no entierran- a la juventud dentro de un estrechísimo campo de variables, todas negativistas, todas en completo contraste con los valores que la sociedad espera de ellos, sin preguntarse acaso como tenderles una mano, sin preguntarse acaso por qué están así.
Lo que hace tiempo se podría haber definido como un atisbo de culpabilidad, devino en un fulgoroso tizón que hiere y calumnia a la juventud.
Pero no sólo recae sobre la opinión pública. El periodista español Manuel Mª Bru Alonso concuerda con este punto y sostiene que los jóvenes son, fundamentalmente, lo que han recibido de sus padres, de su ambiente, del clima cultural y social en el han vivido y viven (y por tanto, la enrome responsabilidad de los adultos en todo lo que les concierne), y su proceso de toma de decisiones libres, en la que ellos son los únicos responsables de su destino.
Las dos perspectivas se combinan perfectamente si tenemos en cuenta que los adultos son responsables de los jóvenes más activamente en su infancia y adolescencia, y más pasivamente, en su juventud. Lo que no cabe en ningún caso es ni compadecerse auto-culpándose de lo que les pasa, ni criminalizarles sin estrecharles la mano. (http://blogs.cope.es/diosesprovidente/).
La juventud, desorientada. El futuro que no viene, el pasado que se fue, entonó Alejandro Lerner, continuando: Lo que queda es el presente.
Esbozando el panorama actual
Hace ya muchos años que desapareció ese “Estado Ambulancia”(1) todopoderoso y omnipresente, garante de políticas de fondo en los aspectos sociales y los económicos. Poéticamente, las cuentas rojas le pusieron la soga al cuello hasta atocigarlo y deslegitimizarlo.
Luego, sobrevino una época iracunda que se llevó consigo las buenas y malas cosas, que no encontró solución más que la apertura al mercado, y el silencioso retiro de sus instituciones. Y los jóvenes de hoy, nacidos en Menemlandia y criados en la crisis del 2001, sufren las inclemencias de la antinomia Competitividad-Exclusión(2): les queda la exclusión.
La política no ha podido dar respuestas ante el oleaje globalizador y sus terribles exigencias; tan sólo le queda la precarización de las formas de contención social: Clientelismo-Asistencialismo, materia preferida de los Intendentes/Punteros bonaerenses.
Consecuencias
Una sociedad acostumbrada a vivir a la temperatura que marca el bolsillo no permite un mea culpa. No. Ha de ser alguien el chivo expiatorio que se inmole para contener, por un ratito más, las vueltas de una economía manejada por el azar de la globalización y un gobierno que no quiere terminar –azarosamente- pinchado como un globo.
La figura del espectro se sienta siempre sobre la misma base: a partir de hechos delictivos que recorren con asiduidad la TV, ciertos sectores de la opinión pública (ver Opinión Pública vs. Opinión del Pueblo) han hecho caer en tierra y genuflexos a los jóvenes, los inimputables, considerados los culpables de la “sensación de inseguridad”. Y aparece el debate de la imputabilidad
Lo cierto es que aquí no hay contraposición de ideas cuando se reclama bajar la edad de imputabilidad, pedido que siempre han asociado a los sectores medios-altos de la escala económica, y a la que la corriente del derecho “garantista” y “progre” se ha sumado al hablar de un descenso de la edad de enjuiciamiento para “equiparar los derechos penales de los adultos”. En verdad, ambos no hacen más que servir al ocultamiento de los problemas que enfrentan las sociedades latinoamericanas y esbozar un ataque arrasador a los jóvenes. Formalización del fustigamiento al que se someterían los pobres. Carandirús(1) argentas.
Ojalá fuera la única problemática que atraviesa la dinámica social. Los índices –gérmen del escepticismo- revelan que la mitad de los chicos que entran al secundario no lo terminan (430 mil), de los cuáles 180 mil han sido conejillos de indias bonaerenses, desechados por la -¡Gracias Dios!- antigua escuela polimodal, hoy desaparecida.
Casi 40% de los desocupados -¡vaya a saber uno cuántos!- son menores de 25 años, lo que deja en evidencia la debilidad del sistema laboral para absorber año a año la desocupación estructural creciente; tan creciente como el “trabajo informal” (término top), la precarización laboral, la flexibilidad laboral y los “contratos basura”.
Sólo para Jóvenes
¿Te sientes viejo? Tienes la edad de tus miserias. ¿Te sientes jóven? Tienes la edad de lo que amas.
El intuitivo desapego que manifestó siempre la clase alta, el despegue al que siempre anheló la clase media, y las condiciones dignas que añoró la clase obrera parecen irreconciliables a la luz de los hechos. Y en ésta, que parece una tragedia en tres actos de García Lorca, ¿qué papel juegan los jóvenes?
En esta etapa que alimenta sueños, ideales y proyectos llenos de esperanzas y de miedos, de incertidumbres y pequeños avances, es cuando se forja gran parte del destino que se figurará en el devenir. ¿Puede acaso la juventud, con tamaña responsabilidad, quedar inerme frente a los embates que unos faranduleros, opinólogos, periodistas de media tinta y amigos del poder le quieren propinar?.
Primero lo primero. “La juventud se muere entre cosas pequeñas”. No es casual el ataque a este sector en momentos de crisis. Crisis económica o política, pero en fin, CRISIS DE VALORES. Hay que dejar atrás las pusilanimidades, lo mediocre; hay que animarse a lo heróico y lo difícil. Históricamente la juventud ha sido un sector de oposición, de rebelión contra la explotación.
Que sean los jóvenes mensajeros de la concertación, de la pacificación social.
Sean los jóvenes los difusores de la esperanza, ¡pero no cualquier esperanza!. Una esperanza firme y creíble, sostenida por la convicción de los valores, con arraigo en la acción.
Sean ellos quienes demuestren que la juventud sigue en pie.
Sean ellos quienes hagan volver a los coetáneos que cayeron en la equivocación.
Sean ellos, en fin, lo que deben ser.
(1) El estado social de Derecho (Ver Martínez de Pisón) es la forma anatómica que toma hacia 1945 el Estado Peronista en la Argentina. Su principal característica es la fundamentación de su accionar en los derechos sociales o de segundo grado. (2)El teórico Ernesto López desarrolla en Globalización y Democracia una teoría referente a la pérdida de las políticas de bienestar social a partir de la desaparición del Estado benefactor y la irrupción del Estado Neoliberal en conjunto con sus políticas de apertura económica. (3)Prisión del estado brasileño de San Pablo. Conocida por la Masacre que lleva su mismo nombre, y la cual dejó a la luz de los hechos las condiciones infrahumanas en las que vivía la atestada población carcelera
Colaboración y fuente: Periódico mensual MU, edición Diciembre 2009. http://www.lavaca.org/
La actualidad tiene un problema de raíz: no sabe como plantarse frente a las problemáticas que la abordan, ya sean económicas, políticas, sociales, culturales o bien de la vida cotidiana.
Una problemática que recae sobre criaturas de 12 años en adelante (y hasta a veces menos), los lleva al transe de tener que resolver algo nada eufemístico: sus vidas, en las condiciones más inhóspitas que se le hayan creado. Sus obstáculos y amenazas, a saber:
Racismo.
Rechazo.
Falta de opciones a largo plazo.
Falta de opciones a CORTO PLAZO.
Indiferencia ajena, en especial de los adultos.
Precarización de sus vidas.
CRIMINALIZACIÓN.
Cada día son más los actores sociales que denuncian la connivencia con la que ciertos medios de comunicación -reproductores de ideologías y (utópicamente) formadores de opinión pública- se la arreglan para convivir con noticias que encierran –si no entierran- a la juventud dentro de un estrechísimo campo de variables, todas negativistas, todas en completo contraste con los valores que la sociedad espera de ellos, sin preguntarse acaso como tenderles una mano, sin preguntarse acaso por qué están así.
Lo que hace tiempo se podría haber definido como un atisbo de culpabilidad, devino en un fulgoroso tizón que hiere y calumnia a la juventud.
Pero no sólo recae sobre la opinión pública. El periodista español Manuel Mª Bru Alonso concuerda con este punto y sostiene que los jóvenes son, fundamentalmente, lo que han recibido de sus padres, de su ambiente, del clima cultural y social en el han vivido y viven (y por tanto, la enrome responsabilidad de los adultos en todo lo que les concierne), y su proceso de toma de decisiones libres, en la que ellos son los únicos responsables de su destino.
Las dos perspectivas se combinan perfectamente si tenemos en cuenta que los adultos son responsables de los jóvenes más activamente en su infancia y adolescencia, y más pasivamente, en su juventud. Lo que no cabe en ningún caso es ni compadecerse auto-culpándose de lo que les pasa, ni criminalizarles sin estrecharles la mano. (http://blogs.cope.es/diosesprovidente/).
La juventud, desorientada. El futuro que no viene, el pasado que se fue, entonó Alejandro Lerner, continuando: Lo que queda es el presente.
Esbozando el panorama actual
Hace ya muchos años que desapareció ese “Estado Ambulancia”(1) todopoderoso y omnipresente, garante de políticas de fondo en los aspectos sociales y los económicos. Poéticamente, las cuentas rojas le pusieron la soga al cuello hasta atocigarlo y deslegitimizarlo.
Luego, sobrevino una época iracunda que se llevó consigo las buenas y malas cosas, que no encontró solución más que la apertura al mercado, y el silencioso retiro de sus instituciones. Y los jóvenes de hoy, nacidos en Menemlandia y criados en la crisis del 2001, sufren las inclemencias de la antinomia Competitividad-Exclusión(2): les queda la exclusión.
La política no ha podido dar respuestas ante el oleaje globalizador y sus terribles exigencias; tan sólo le queda la precarización de las formas de contención social: Clientelismo-Asistencialismo, materia preferida de los Intendentes/Punteros bonaerenses.
Consecuencias
Una sociedad acostumbrada a vivir a la temperatura que marca el bolsillo no permite un mea culpa. No. Ha de ser alguien el chivo expiatorio que se inmole para contener, por un ratito más, las vueltas de una economía manejada por el azar de la globalización y un gobierno que no quiere terminar –azarosamente- pinchado como un globo.
La figura del espectro se sienta siempre sobre la misma base: a partir de hechos delictivos que recorren con asiduidad la TV, ciertos sectores de la opinión pública (ver Opinión Pública vs. Opinión del Pueblo) han hecho caer en tierra y genuflexos a los jóvenes, los inimputables, considerados los culpables de la “sensación de inseguridad”. Y aparece el debate de la imputabilidad
Lo cierto es que aquí no hay contraposición de ideas cuando se reclama bajar la edad de imputabilidad, pedido que siempre han asociado a los sectores medios-altos de la escala económica, y a la que la corriente del derecho “garantista” y “progre” se ha sumado al hablar de un descenso de la edad de enjuiciamiento para “equiparar los derechos penales de los adultos”. En verdad, ambos no hacen más que servir al ocultamiento de los problemas que enfrentan las sociedades latinoamericanas y esbozar un ataque arrasador a los jóvenes. Formalización del fustigamiento al que se someterían los pobres. Carandirús(1) argentas.
Ojalá fuera la única problemática que atraviesa la dinámica social. Los índices –gérmen del escepticismo- revelan que la mitad de los chicos que entran al secundario no lo terminan (430 mil), de los cuáles 180 mil han sido conejillos de indias bonaerenses, desechados por la -¡Gracias Dios!- antigua escuela polimodal, hoy desaparecida.
Casi 40% de los desocupados -¡vaya a saber uno cuántos!- son menores de 25 años, lo que deja en evidencia la debilidad del sistema laboral para absorber año a año la desocupación estructural creciente; tan creciente como el “trabajo informal” (término top), la precarización laboral, la flexibilidad laboral y los “contratos basura”.
Sólo para Jóvenes
¿Te sientes viejo? Tienes la edad de tus miserias. ¿Te sientes jóven? Tienes la edad de lo que amas.
El intuitivo desapego que manifestó siempre la clase alta, el despegue al que siempre anheló la clase media, y las condiciones dignas que añoró la clase obrera parecen irreconciliables a la luz de los hechos. Y en ésta, que parece una tragedia en tres actos de García Lorca, ¿qué papel juegan los jóvenes?
En esta etapa que alimenta sueños, ideales y proyectos llenos de esperanzas y de miedos, de incertidumbres y pequeños avances, es cuando se forja gran parte del destino que se figurará en el devenir. ¿Puede acaso la juventud, con tamaña responsabilidad, quedar inerme frente a los embates que unos faranduleros, opinólogos, periodistas de media tinta y amigos del poder le quieren propinar?.
Primero lo primero. “La juventud se muere entre cosas pequeñas”. No es casual el ataque a este sector en momentos de crisis. Crisis económica o política, pero en fin, CRISIS DE VALORES. Hay que dejar atrás las pusilanimidades, lo mediocre; hay que animarse a lo heróico y lo difícil. Históricamente la juventud ha sido un sector de oposición, de rebelión contra la explotación.
Que sean los jóvenes mensajeros de la concertación, de la pacificación social.
Sean los jóvenes los difusores de la esperanza, ¡pero no cualquier esperanza!. Una esperanza firme y creíble, sostenida por la convicción de los valores, con arraigo en la acción.
Sean ellos quienes demuestren que la juventud sigue en pie.
Sean ellos quienes hagan volver a los coetáneos que cayeron en la equivocación.
Sean ellos, en fin, lo que deben ser.
(1) El estado social de Derecho (Ver Martínez de Pisón) es la forma anatómica que toma hacia 1945 el Estado Peronista en la Argentina. Su principal característica es la fundamentación de su accionar en los derechos sociales o de segundo grado. (2)El teórico Ernesto López desarrolla en Globalización y Democracia una teoría referente a la pérdida de las políticas de bienestar social a partir de la desaparición del Estado benefactor y la irrupción del Estado Neoliberal en conjunto con sus políticas de apertura económica. (3)Prisión del estado brasileño de San Pablo. Conocida por la Masacre que lleva su mismo nombre, y la cual dejó a la luz de los hechos las condiciones infrahumanas en las que vivía la atestada población carcelera








