martes, 29 de diciembre de 2009

Qué se esconde detrás de la criminalizacion de la juventud

Redacción: Zico
Colaboración y fuente: Periódico mensual MU, edición Diciembre 2009.
http://www.lavaca.org/

La actualidad tiene un problema de raíz: no sabe como plantarse frente a las problemáticas que la abordan, ya sean económicas, políticas, sociales, culturales o bien de la vida cotidiana.
Una problemática que recae sobre criaturas de 12 años en adelante (y hasta a veces menos), los lleva al transe de tener que resolver algo nada eufemístico: sus vidas, en las condiciones más inhóspitas que se le hayan creado. Sus obstáculos y amenazas, a saber:
Racismo.
Rechazo.
Falta de opciones a largo plazo.
Falta de opciones a CORTO PLAZO.
Indiferencia ajena, en especial de los adultos.
Precarización de sus vidas.
CRIMINALIZACIÓN.
Cada día son más los actores sociales que denuncian la connivencia con la que ciertos medios de comunicación -reproductores de ideologías y (utópicamente) formadores de opinión pública- se la arreglan para convivir con noticias que encierran –si no entierran- a la juventud dentro de un estrechísimo campo de variables, todas negativistas, todas en completo contraste con los valores que la sociedad espera de ellos, sin preguntarse acaso como tenderles una mano, sin preguntarse acaso por qué están así.
Lo que hace tiempo se podría haber definido como un atisbo de culpabilidad, devino en un fulgoroso tizón que hiere y calumnia a la juventud.
Pero no sólo recae sobre la opinión pública. El periodista español Manuel Mª Bru Alonso concuerda con este punto y sostiene que los jóvenes son, fundamentalmente, lo que han recibido de sus padres, de su ambiente, del clima cultural y social en el han vivido y viven (y por tanto, la enrome responsabilidad de los adultos en todo lo que les concierne), y su proceso de toma de decisiones libres, en la que ellos son los únicos responsables de su destino.
Las dos perspectivas se combinan perfectamente si tenemos en cuenta que los adultos son responsables de los jóvenes más activamente en su infancia y adolescencia, y más pasivamente, en su juventud. Lo que no cabe en ningún caso es ni compadecerse auto-culpándose de lo que les pasa, ni criminalizarles sin estrecharles la mano. (
http://blogs.cope.es/diosesprovidente/).
La juventud, desorientada. El futuro que no viene, el pasado que se fue, entonó Alejandro Lerner, continuando: Lo que queda es el presente.

Esbozando el panorama actual
Hace ya muchos años que desapareció ese “Estado Ambulancia”(1) todopoderoso y omnipresente, garante de políticas de fondo en los aspectos sociales y los económicos. Poéticamente, las cuentas rojas le pusieron la soga al cuello hasta atocigarlo y deslegitimizarlo.
Luego, sobrevino una época iracunda que se llevó consigo las buenas y malas cosas, que no encontró solución más que la apertura al mercado, y el silencioso retiro de sus instituciones. Y los jóvenes de hoy, nacidos en Menemlandia y criados en la crisis del 2001, sufren las inclemencias de la antinomia Competitividad-Exclusión(2): les queda la exclusión.
La política no ha podido dar respuestas ante el oleaje globalizador y sus terribles exigencias; tan sólo le queda la precarización de las formas de contención social: Clientelismo-Asistencialismo, materia preferida de los Intendentes/Punteros bonaerenses.

Consecuencias
Una sociedad acostumbrada a vivir a la temperatura que marca el bolsillo no permite un mea culpa. No. Ha de ser alguien el chivo expiatorio que se inmole para contener, por un ratito más, las vueltas de una economía manejada por el azar de la globalización y un gobierno que no quiere terminar –azarosamente- pinchado como un globo.
La figura del espectro se sienta siempre sobre la misma base: a partir de hechos delictivos que recorren con asiduidad la TV, ciertos sectores de la opinión pública (ver Opinión Pública vs. Opinión del Pueblo) han hecho caer en tierra y genuflexos a los jóvenes, los inimputables, considerados los culpables de la “sensación de inseguridad”. Y aparece el debate de la imputabilidad
Lo cierto es que aquí no hay contraposición de ideas cuando se reclama bajar la edad de imputabilidad, pedido que siempre han asociado a los sectores medios-altos de la escala económica, y a la que la corriente del derecho “garantista” y “progre” se ha sumado al hablar de un descenso de la edad de enjuiciamiento para “equiparar los derechos penales de los adultos”. En verdad, ambos no hacen más que servir al ocultamiento de los problemas que enfrentan las sociedades latinoamericanas y esbozar un ataque arrasador a los jóvenes. Formalización del fustigamiento al que se someterían los pobres. Carandirús(1) argentas.
Ojalá fuera la única problemática que atraviesa la dinámica social. Los índices –gérmen del escepticismo- revelan que la mitad de los chicos que entran al secundario no lo terminan (430 mil), de los cuáles 180 mil han sido conejillos de indias bonaerenses, desechados por la -¡Gracias Dios!- antigua escuela polimodal, hoy desaparecida.
Casi 40% de los desocupados -¡vaya a saber uno cuántos!- son menores de 25 años, lo que deja en evidencia la debilidad del sistema laboral para absorber año a año la desocupación estructural creciente; tan creciente como el “trabajo informal” (término top), la precarización laboral, la flexibilidad laboral y los “contratos basura”.

Sólo para Jóvenes
¿Te sientes viejo? Tienes la edad de tus miserias. ¿Te sientes jóven? Tienes la edad de lo que amas.
El intuitivo desapego que manifestó siempre la clase alta, el despegue al que siempre anheló la clase media, y las condiciones dignas que añoró la clase obrera parecen irreconciliables a la luz de los hechos. Y en ésta, que parece una tragedia en tres actos de García Lorca, ¿qué papel juegan los jóvenes?
En esta etapa que alimenta sueños, ideales y proyectos llenos de esperanzas y de miedos, de incertidumbres y pequeños avances, es cuando se forja gran parte del destino que se figurará en el devenir. ¿Puede acaso la juventud, con tamaña responsabilidad, quedar inerme frente a los embates que unos faranduleros, opinólogos, periodistas de media tinta y amigos del poder le quieren propinar?.
Primero lo primero. “La juventud se muere entre cosas pequeñas”. No es casual el ataque a este sector en momentos de crisis. Crisis económica o política, pero en fin, CRISIS DE VALORES. Hay que dejar atrás las pusilanimidades, lo mediocre; hay que animarse a lo heróico y lo difícil. Históricamente la juventud ha sido un sector de oposición, de rebelión contra la explotación.
Que sean los jóvenes mensajeros de la concertación, de la pacificación social.
Sean los jóvenes los difusores de la esperanza, ¡pero no cualquier esperanza!. Una esperanza firme y creíble, sostenida por la convicción de los valores, con arraigo en la acción.
Sean ellos quienes demuestren que la juventud sigue en pie.
Sean ellos quienes hagan volver a los coetáneos que cayeron en la equivocación.
Sean ellos, en fin, lo que deben ser.


(1) El estado social de Derecho (Ver Martínez de Pisón) es la forma anatómica que toma hacia 1945 el Estado Peronista en la Argentina. Su principal característica es la fundamentación de su accionar en los derechos sociales o de segundo grado. (2)El teórico Ernesto López desarrolla en Globalización y Democracia una teoría referente a la pérdida de las políticas de bienestar social a partir de la desaparición del Estado benefactor y la irrupción del Estado Neoliberal en conjunto con sus políticas de apertura económica. (3)Prisión del estado brasileño de San Pablo. Conocida por la Masacre que lleva su mismo nombre, y la cual dejó a la luz de los hechos las condiciones infrahumanas en las que vivía la atestada población carcelera

jueves, 24 de diciembre de 2009

El Sueño de María

-Tuve un sueño, José.... no lo pude comprender, realmente no... pero creo que se trataba del nacimiento de nuestro Hijo; creo que sí, era acerca de eso.
La gente estaba haciendo los preparativos con muchas semanas de anticipación. Decoraban las casas y compraban ropa nueva, salían de compras muchas veces y adquirían suntuosos regalos.


-¡Era muy peculiar!. Los regalos no eran para nuestro Hijo. Los envolvían con hermosos papeles y los ataban con preciosos moños, todo lo colocaban debajo de un árbol. ¡Sí, un árbol José!, dentro de una casa. Esta gente estaba decorando el árbol también. Las ramas llenas de esferas y adornos que brillaban. Había una figura en lo alto del árbol... me parecía ver una estrella o un ángel, ¡oh! Era verdaderamente hermoso.


- Toda la gente estaba feliz y sonriente. Todos estaban emocionados por los regalos; ¡se los intercambiaban unos con otros José!, mientras reían y bailaban... pero, no quedó alguno para nuestro Hijo. Sabés, creo que ni siquiera lo conocen: nunca mencionaron su nombre; ¿no te parece extraño que la gente se meta en tantos problemas para celebrar el cumpleaños de alguien que ni siquiera conocen?. Tuve la extraña sensación de que si nuestro Hijo hubiera estado en la celebración, hubiese sido un intruso solamente.


- Todo estaba tan hermoso José y todos tan felices, pero yo sentí enormes ganas de llorar. Que tristeza para Jesús no querer ser deseado en su propia fiesta de cumpleaños. Estoy contenta porque sólo fue un sueño, ¡pero que terrible José!

(Si esto hubiera sido realidad...)


martes, 22 de diciembre de 2009

Costumbres Navideñas de Sudamérica

Redacción: Zico
A lo largo de los 17 millones de kilómetros cuadrados de la extensa América del Sur no existe celebración o momento esperado por sus casi 400 millones de habitantes más importante que la Navidad, ya sea que se la observe desde la vanalidad comercial que se ha ligado a la celebración litúrgica o desde las expectativas de cada integrante familiar: los niños, con ansias de recibir regalos; los jóvenes, alivianados del peso del ciclo lectivo que esperan salir a festejar con sus amigos o bien los adultos, quienes ya empiezan a soñar con reencontrarse con sus familiares perdidos o viejos amigos.
A lo largo de la historia del sub-continente las costumbres que rigen estas jornadas han cambiado constantemente, dejando en el olvido (paulatinamente a veces, cortando de raiz en otras) quizás los protocolos virreinales, sitos usualmente en el patio interno de las iglesias,para trasladarse a los recintos familiares y dar lugar a la ya conocida figura mítica del "Viejito Pascuero", "Santa Clós", "Papai Noel" o "Papá Noel", según las latitudes y longitudes que se escojan.

El aporte pagano a la fiesta
A pesar de basarse en costumbres religiosas, la celebración del nacimiento de Cristo también encuentra raíces en la Antiguidad, en el paganismo y en otras creencias. Era en verano que las antiguas comunidades del hemisfério sur celebraban la cosecha y la renovación de la vida. En la misma época del año, los romanos acostumbraban arreglar sus casas para la Saturnália, u oferecimento de los meses de inverno al dios Saturno. Los judíos festejaban su Hanukkah, fiesta de las luces, de la libertad y de la identidad judaica, en los 8 dias seguientes al 25 de Kislev, mes equivalente a noviembre o diciembre del calendario cristiano. También al fin del año los afro-americanos celebraban la cultura negra en la "Kwanzaa".

El aire navideño

En época decembrina en Venezuela siempre se escucha el aguinaldo. Se trata de un estilo musical traído por los españoles y que los criollos arreglaron a su manera. La palabra aguinaldo significa el regalo que se da a otro o que otro espera de uno en la temporada de navidad o en la fiesta de los Reyes Magos.

Para el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María, se suele armar el pesebre y el arbolito de Navidad, que perdurará durante todas las celebraciones para ser guardado el 8 de nenero, un mes exacto después.

El momento de los regalos

A través de los distintos países se pueden vislumbrar leves diferencias en el festejo. En el Brasil, se tiene acostumbrado que cada miembro de la familia se encargue del regalo de otro, sin que el último lo sepa, en la modalidad de "Amigo secreto". En cambio, tras los Andes chilenos es costumbre -siempre que se pueda- hacer regalos en todos los ámbitos: el barrio ó vecindad, el ámbito laboral y, obviamente, la familia.
Es costumbre que viene ganando cada vez más terreno abrir los regalos luego del brindis, despojando al no tan anticuado rito de esperar a la mañana. Quizás, señalan algunos, se deba "a como vienen los chicos hoy en día".

La comida

La costumbre de comer pavo se ha asentado en sociedades para nada afines a ese tipo de ave, aunque en Argentina toda ocasión de reunión es propicia para un sabroso asado. Sea cual sea el menú ofrecido, las carnes comparten el banquete junto a ensaladas de variado origen (en Bolivia y Perú acompañados con arroces; en Brasil, la "feijoada" siempre hace presente), para finalizar con un brindis y distintos chocolates y golosinas (en Argentina, turrones y pan dulces, en Perú, budines como el chancay con chocolate caliente), extremadamente riesgosos en valor calórico para las elevadas temperaturas que acompañan el verano a este lado del Ecuador.

El viejo bonachón con barba y regalos

Para poder comprender la diversificación que se ha otorgado a este personaje debemos remontarnos al siglo IV en la región de Anatolia (actual Turquía), donde predicó Nicolás de Mira, quien trascendió haciéndose leyenda por haber salvado de la prostitución a 3 muchachas necesitadas, pasando de noche por su casa y colocando monedas entre sus medias.
Nicolás pasó a ser venerado en la Ciudad de Bari (Italia) cuando unos soldados bareses trasladaron sus reliquias a Europa para evitar que sean profanadas.
Numeros leyendas corren bajo el augurio de este santo, al que se le asignó el patrocinio de Rusia, Grecia, los jóvenes solteros y hasta los marineros.
Las leyendas proliferaron en el Norte de Europa, y junto a mitos nórdicos se dio lugar en Holanda a la veneración de Sinterklass (San Nicolás), dotándolo del carácter mágico. En esta fiesta, que se celebraba el 5 y 6 de diciembre, se obsequiaban presentes a todos los niños.
Luego, los colonos holandeses la llevaron a Estados Unidos, donde mutó -por cuestiones fonéticas- a Santa Claus.
Un escritor norteamerico, Washington Irving, escribió en el siglo XIX la historia que dio origen a la imagen simpática del personaje, despojándolo de todo carácter religioso. De allí emigró a Inglaterra como "Father Christmas", a la cual los franceses tradujeron como "Pére Noel" y los españoles tan sólo a la mitad: "Papá Noel".

Recibimos a través de la cristiandad española la esencia del culto al nacimiento de Cristo, del Niño Jesús, esencia a la que se fueron añadiendo las reinterpretaciones que ahora caracterizan la navidad latinoamericana. Su esencia ha permanecido incólume ante los cambios generalizados sufridos por la cultura navideña, propiciado quizás por el mercado del consumo.
Las Américas, desde sus distintos rincones, no pierden su más genuina tradición: la misa de gallo, la adoración del Niño Dios y los Villancicos caractéristicos. Tradición que, ante los embates globalizadores, esperamos nunca olvidar.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Opinión pública vs. Opinión del pueblo


Redacción: Zico

Ninguna voz reaccionaria parece haberse levantado frente a la tematización que los grandes medios de la Argentina han llevado a cabo sobre la unión civil entre personas de igual sexo, ya sea durante el momento más caliente de las discusiones o bien desde que se diluyó a partir de la suspensión del casamiento entre Alex Freyre y José María Di Bello.


Visión de los Medios

La postura mediática ha tenido una doble vertiente: aquéllos de mayor audiencia, de horarios prime time, que en su afán de rating, y en proclama de su “libertad de empresa”, han polarizado y apoyado al lobby, con el consecuente desprestigio de las críticas fundamentadas (Clemente Cancella, movilero de CQC, tildó de retrógrado y fascista a un jóven que le desnudó frente a la cámara), siempre a la vanguardia del oleaje “progre”; por otro, aquéllos que tímidamente apenas si abrieron el abanico, aunque rápidamente lo volvían a cerrar, con simples alusiones como que sería “un duro debate que daría para hablar”. Mediocridad en estado puro.
Este último tiempo se puede denotar –quien tenga un poco de memoria- una reverberación de estrategias gramscianas para atacar la cultura: la condena pública al sujeto –y no a sus ideas-, la tergiversación del significado de las palabras, los eufemismos que endulzan el oído (genocidio silencioso se esconde bajo el velo de una “interrupción del embarazo”), el vaciamiento de sentido a las palabras (se habla de “tolerancia”, y no de “permisivismo”). En fin, destrucción de las uniones más elementales.

En una sociedad corrupta, relativista y en decadencia (¿dónde?, ¿dónde?) un tópico de este nivel no admite más que un tibio laissez faire por parte de los ya consumidos por tanta basura televisiva, o bien, una estricta condena a quienes defienden con su voz los valores culturales universales (y atemporales).
Han querido plantear que sólo la anticuada Iglesia y los “ultra-católicos” (término sin sentido) se niegan al progreso social, que quieren meterle en la cabeza sus ideas a todo el mundo, que quieren dictar sobre las conciencias.

La postura contraria

“Absolutamente ilegal” ha calificado el Episcopado el fallo de la jueza Seijas que declaraba anti-constitucional dos artículos del Código Civil sobre la materia. “La Nación” del jueves 17 del corriente alerta del fustigamiento que una magistrada de la Corte Suprema hace sobre el jefe de Gabíente, Aníbal Fernandez, por haber ordenado desacatar un fallo a la Policía Federal. De un lado o de otro cada vez parecen obedecer menos a Ella, la que debería erigirse como expresión de la voluntad general del pueblo, la Ley.
Durante la reunión celebrada por pedido del Jefe de Gobierno, Maurico Macri, en el Arzobispado de Buenos Aires, el Cardenal Bergoglio le reiteró la falta grave “a su deber de gobernante y custodio de la Ley”.
En un comunicado emitido por el Episcopado se deja entrever: “¿Es lógico considerar en igualdad de condiciones lo que puede llegar a ofrecer a los hijos la pareja de un varón y una mujer y aquella formada por dos personas del mismo sexo?”, se pregunta.
Sólo el varon y la mujer, y como fruto de su encuentro, pueden traer al mundo una criatura, sólo ellos pueden dotarlo de las figuras de padre y madre, sólo ellos son los modelos genuinamente masculinos y femeninos a seguir para un desarrollo integral, declara el documento.
Afirmar la heterosexualidad del matrimonio no es discriminar, sino partir de su presupuesto fundacional y sentar la base.


La realidad detrás de la "realidad"

Han querido hacer creer que todo este oleaje laicista es la realidad que nos atraviesa como sociedad, que es “urgente” dar lugar a estos petitorios. No es más que un grupo minoritario que pide se reconozca su condición. Ahora bien, su posición debe ser escuchada, en el marco del reconocimiento del peso específico que hace al entramado social, y no como perentoria igualación de derechos, que de por sí, ya poseen.
No es una cuestión de credos. Una ley Natural, por encima de la Positiva manifiesta las realidades más simples, de sentido común, devenido hoy en el menos común de los sentidos.
Vale aclarar que la opinión pública más que nunca en este debate no es fiel reflejo de la idosincracia popular. ¿Quiénes forman la opinión pública? ¿Acaso nos representan en algo los consagrados escritores, famosos periodistas, renombrados políticos o los líderes de los mass-media interesados en lucrar más que permitir al ciudadano común formar su opinión crítica?

Han querido captar a desprevenidos, apresurados, que quizás respondían con el medio de la condena que los editores de programas podrían propinarles.
Todavía hay varones y mujeres que reclaman por una autonomía faltante que deje de mirar hacia las realidades de ultramar como el modelo a seguir, que respete las instituciones sociales y las proteja. Hoy en día Espáña ha dado media sanción a un proyecto de despenalización del aborto. ¿Eso queremos realmente para nuestro futuro?
No se puede negar que estas personas necesitan un marco legal que les ampare en su elección de vida, pero la elevación a carácter matrimonial es un nuevo germen que sembraría la destrucción de una sociedad basada –al igual que todas- en la universal institución social conocida como FAMILIA.