Un cúmulo de estudiantes y profesionales ligados a sectores “Pro-Vida” se dieron cita este miércoles para ahondar en el conocimiento de la temática del aborto. El encuentro coincide con el avance de distintas proposiciones presentadas en el Congreso Nacional para ampliar la base de abortos permitidos e incluso legalizar la eliminación de la vida del niño por nacer.
El encuentro, celebrado en el Colegio Catherina, de Palermo, contó con la presencia de Ricardo Bach de Chazal, consultor jurídico del Ministerio de Relaciones Exteriores y autor del libro El aborto en el derecho positivo argentino, quien disertó sobre la actualidad del tema en tratamiento por estos días en el Parlamento argentino.
Abogado egresado de la UBA, Bach criticó la confusión que los medios de comunicación producen en la sociedad civil sobre este tema; especialmente en lo que concierne al debate por determinar el comienzo de la vida. “Medicina y Leyes fecha el comienzo de la vida desde la concepción”, sostuvo desde un comienzo el disertante, a lo que agregó que diversas academias de Medicina han rechazado fuertemente la práctica de abortos. La Academia Argentina, por su lado, lo hizo manifiesto en 1994.

¿Por qué se permiten ciertos abortos?
Bach profundizó durante el encuentro en los fundamentos que avalan los casos de abortos no condenables y su base argumental errónea. En primer instancia, el artículo 86 del código penal aprueba la intervención cuando “peligra la vida de la madre”. En este punto Bach se detiene a explicar cómo numerosas Organización Médicas alrededor del mundo (Nicaragua, República Dominicana, Paraguay, entre otras) han manifestado su reprobación a tal hipótesis, que califican sin fundamento. En los casos más extremos, se suele inducir a un parto prematuro y continuar con la gestación del niño en una incubadora.
La segunda dispensa del código se da “si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente”, lo cual fue, a criterio de Bach, una clara muestra de tinte racista y elitista de quienes redactaron nuestro código penal, allá por 1921. “Se creía entonces que el hijo de una mujer idiota o demente traería al mundo un ser detestable, lo cual no era bien visto”. Continuar con dicha norma conlleva una discriminación abierta y pública.
Movimiento Antinatalista-Anticoncepcionalista
En un segundo momento, el expositor se dispuso a introducir al público presente sobre los orígenes y desarrollo de una ideología gestada desde la segunda mitad del siglo XX; cómo ha querido ocultarse que es una imposición enmarcada en una estrategia geopolítica bajo el velo de “algo necesario e impostergable”, como si los ciudadanos exigieran ejercer tales “derechos”.
“Hacia la segunda mitad del siglo XX –relata el legista- comienza a gestarse una tendencia abortista, de ascendencia nórdica, con especial influjo de Suecia y Dinamarca. Es decir que hace 50 años se comienza con el antinatalismo, la “bomba demográfica” y la revaloración del ideal maltusiano” (N. de R.: Malthus: Teórico británico que afirmó que el crecimiento demográfico acarrearía hambruna mundial; hoy en día rechazado).
“Esta mentalidad ha querido imponerse en cada conferencia internacional que la Argentina participó”. Y fecha como largada la confección de los Derechos del Niño (1959)
Hacia 1970 el secretario de estado norteamericano, Henry Kissinger da a conocer un documento (Memorándum NSSM 200) donde plantea la necesidad de adoptar el antinatalismo como política exterior para resguardar la hegemonía política norteamérica, especialmente en el entonces llamado “Tercer Mundo”.
Advierte Bach, entonces, de una sinergia (confluencia de fuerzas) entre el Memorandum Kissinger y estas tendencias antinaturalistas.
En un segundo plano, aunque no menos importante, el orador recuerda que los abortos en el mundo producen una cuantiosa suma de dinero, lo cual lo catapulta como actividad increíblemente rentable, y que junto a píldoras anticonceptivas y preservativos, rebalsan de millones de dólares a empresas de la industria farmacéutica.
-/-//-/-
Para concluir su exposición, Ricardo Bach exhortó a los allí presentes a conocer todos los argumentos a favor de la vida y a defenderlos desde el amplísimo espectro de campos que las ramas profesionales presentan.