Redacción: Zico
El investigador chileno Elard Koch, director de Investigaciones en Salud Familiar de la Universidad de Chile, visitó en marzo pasado el Congreso de la Nación a fin de exponer las principales conclusiones de su investigación sobre la vinculación entre el aborto y la mortalidad materna, de la que se desprende que la legalización del primero no solventaría la tasa de defunciones asociadas a la causa, sino, por el contrario, constituiría una desviación de fondos que redundaría en mayores problemas sanitarios.
Koch sostuvo, en base a un trabajo de campo de tres años de extensión, que despenalizar el aborto provocaría “consecuencias deletéreas” para la salud materna y neo-natal, en especial en países como Argentina, donde subsiste una elevada mortalidad materna (400 defunciones en 2009). De sucederse una eventual legalización, como promueve la Campaña Nacional por el aborto “legal, seguro y gratuito”, el investigador trasandino estimó que el número de niños que mueren a causa del aborto en la Argentina ascendería un 138% en tan solo diez años y un 415% en los siguientes cincuenta.
Asimismo, el catedrático aseguró que las estimaciones sobre abortos realizados en el país, y que poseen gran difusión mediática, están magnificadas y carecen de sustento científico “por su marcado acento subjetivo”. Según cifras de la ONG Human Rights Watch, en Argentina se llevarían a cabo entre 460.000 y 600.000 abortos por año. Sin embargo, este epidemiólogo, magíster en salud pública y doctor en ciencias biomédicas, refuta tales números mediante el Modelo de Embarazos Esperados (EPM; Expected Pregnacy Model) difundido por la revista científica New England Journal Of Medicine. El EPM para Argentina fija, a través de la Tasa Global de Fecundidad (TGF) y la población femenina en edad fértil, que en 2007 se realizaron 47.636 abortos, lo cual evidencia que las cifras difundidas por las promotoras de la Campaña Nacional para el aborto “legal, seguro y gratuito” están infladas 9,8 veces.
Además, Koch constató que una legislación que proteja la vida humana desde la fecundación y una política integral de protección a la mujer embarazada detendrían el número de abortos inducidos y reducirían drásticamente la cantidad de decesos por maternidad.
Para su comprobación, el especialista tomó como paradigma su país de origen, donde el aborto gozó de status legal desde 1937 hasta 1987, año en que se restringió completamente. A partir de esa fecha y hasta la actualidad, Chile redujo su tasa de defunciones maternas en un 46%, convirtiéndose hoy día en el país latinoamericano con menos muertes relacionadas al embarazo (18 en 2007), sólo comparable con los países más desarrollados del globo. “¿Cómo puedes concluir que el aborto, cuando es ilegal, te aumenta la mortalidad materna, si en Chile lo que se ha hecho es reducirla? Incluso después de prohibir el aborto, la razón de mortalidad materna por aborto pasó de 13,4 a 1,7 de cien mil nacidos vivos, es decir, un 84% de reducción”, sentenció. A su criterio, la prohibición del aborto, combinado con una estrategia adecuada de atención a la salud de la madre, reduce el riesgo de mortalidad materna.
Atención profesional para madre y no-nato
También Koch observó que si Argentina quiere alcanzar la Meta del Milenio propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en lo que concierne a mortalidad materna (ver nota aparte) debe incrementar la atención prenatal, la atención obstétrica de urgencia y la atención profesional en el parto. Esta última variante alcanzó en 2009 un 83,7% de los partos registrados, lo cual deja una importante porción de mujeres con alto riesgo obstétrico. Estas cifras contrastan con las del país vecino, donde el 99,9% de las chilenas reciben atención especializada en hospitales. Koch recalcó esta situación como una privación grave en el acceso a la salud, y estimó necesario enviar recursos a estas áreas, que afectarían profundamente la salud materna y neo-natal ante una posible legalización del aborto. Koch insistió en políticas de educación en la salud para la mujer, soporte estatal a la madre embarazada y leyes que contemplen la vida del no-nato, de modo de llegar a una instancia donde ambas vidas gocen de plenos derechos. “[Estas políticas] van a lograr reducir en el tiempo los abortos clandestinos a una cifra endémicamente baja”, garantizó.
Prospectiva en caso de aborto legal
Frente a diputados y senadores de la Nación, Koch proyectó el escenario para los siguientes diez años tras una eventual despenalización, ajustando la tasa de aborto a petición observada en España en el período 1998-2008 en población femenina fértil, y estimó que en 2020 los abortos provocados en nuestro país se incrementarían de 47.636 a 113.586, lo que indicaría un alza del 138% respecto a los abortos ilegales actualmente. Siguiendo el promedio de los países europeos con aborto legal, en 2060 la cifra ascendería un 415%, llevando el número de abortos a 245.371 por año. Estos números traerían aparejado un derrumbe de la tasa de natalidad, un despilfarro de dinero para el fisco nacional y una crisis pronunciada en el sistema previsional, tal como ocurre en estos días en países como España, Alemania y Francia.
La investigación realizada por Elard Koch, quien dirige el proyecto Chilean Maternal Mortality Research Initiative (CMMRI), fue encargada por la Universidad de Chile con el propósito de estudiar la mortalidad materna en 100 años (1909 a 2009) incluyendo la mortalidad por aborto. Si bien se aguarda la publicación oficial en revistas científicas, las conclusiones de su labor y la de su equipo de trabajo pueden solicitarse en el Instituto para el Matrimonio y la Familia (IMF) de la Universidad Católica Argentina (UCA)
La agenda del Congreso presenta proyectos para todas las posiciones
El panorama legislativo nacional se mantiene aún incierto con respecto a una posible legalización del aborto, a pesar de la oposición declarada de la presidente Cristina Fernández de Kirchner y su acertada extensión de la Asignación Universal por Hijo (AUH) a madres en el segundo trimestre de gestación.
Mientras tanto, la Comisión de Legislación Penal, encabezada por el radical Juan Carlos Vega (CC) tiene el tema en agenda y pretende llamar a audiencias públicas para comenzar con el debate.
A su vez, y como contrapartida de los proyectos que abogan por la legalización, varios diputados firmaron un proyecto de ley que establecería un “régimen de protección integral de los derechos humanos de la mujer embarazada y de los niños y niñas por nacer”. El mismo fue girado a la Comisión de Familia, Acción Social y Salud Pública, Legislación General y Presupuesto y Hacienda.
Por otra parte, la Red Federal de Familias (RFF) resolvió tras el I Congreso de Familia y Vida, realizado entre el 1 y 3 de abril en Mendoza, comenzar a recolectar firmas en un proyecto de ley en calidad de Iniciativa Popular con el fin de garantizar la protección del niño por nacer y la asistencia durante el embarazo a la mujer. El mismo proyecto pretende, a su vez, evitar que en un futuro se intente legislar pos del aborto y revisar el régimen legal que avaló en julio pasado la unión civil de personas del mismo sexo.
El Objetivo del Milenio de la OMS
Las Naciones Unidas fijaron, a mediados del año 2000, ocho objetivos de Desarrollo bien específicos, que fueron firmados por los 191 Estados Miembros y que convinieron en tratar de alcanzar para 2015. La Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, firmada en septiembre de 2000, compromete a los dirigentes mundiales a luchar contra la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación del medio ambiente y la discriminación contra la mujer.
El objetivo propuesto por la OMS en torno a la situación de la mujer recae por las vías del mejoramiento de la salud materna y la disminución de las muertes relacionadas con el embarazo.
Según un informe de 2008, “cada día 1500 mujeres mueren por complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto. En 2005, las muertes maternas estimadas en todo el mundo alcanzaron los 536.000 casos”.
Los países firmantes, entre los que se encuentra Argentina, se comprometieron a reducir la mortalidad materna en una proporción de tres cuartos entre 1990 y 2015. Sin embargo, hasta el 2005 la tasa sólo se había reducido en un 5%.
El mismo informe afirma que las cuatro principales causas de esta mortalidad son el sangrado severo (principalmente luego del parto), las infecciones, los desórdenes hipertensos durante el embarazo (conocidos también como eclampsia) y las obstrucciones en el parto.
Las complicaciones originadas en la práctica del aborto representan sólo el 13% de las causas de mortalidad materna, según informa la OMS.




