martes, 22 de diciembre de 2009

Costumbres Navideñas de Sudamérica

Redacción: Zico
A lo largo de los 17 millones de kilómetros cuadrados de la extensa América del Sur no existe celebración o momento esperado por sus casi 400 millones de habitantes más importante que la Navidad, ya sea que se la observe desde la vanalidad comercial que se ha ligado a la celebración litúrgica o desde las expectativas de cada integrante familiar: los niños, con ansias de recibir regalos; los jóvenes, alivianados del peso del ciclo lectivo que esperan salir a festejar con sus amigos o bien los adultos, quienes ya empiezan a soñar con reencontrarse con sus familiares perdidos o viejos amigos.
A lo largo de la historia del sub-continente las costumbres que rigen estas jornadas han cambiado constantemente, dejando en el olvido (paulatinamente a veces, cortando de raiz en otras) quizás los protocolos virreinales, sitos usualmente en el patio interno de las iglesias,para trasladarse a los recintos familiares y dar lugar a la ya conocida figura mítica del "Viejito Pascuero", "Santa Clós", "Papai Noel" o "Papá Noel", según las latitudes y longitudes que se escojan.

El aporte pagano a la fiesta
A pesar de basarse en costumbres religiosas, la celebración del nacimiento de Cristo también encuentra raíces en la Antiguidad, en el paganismo y en otras creencias. Era en verano que las antiguas comunidades del hemisfério sur celebraban la cosecha y la renovación de la vida. En la misma época del año, los romanos acostumbraban arreglar sus casas para la Saturnália, u oferecimento de los meses de inverno al dios Saturno. Los judíos festejaban su Hanukkah, fiesta de las luces, de la libertad y de la identidad judaica, en los 8 dias seguientes al 25 de Kislev, mes equivalente a noviembre o diciembre del calendario cristiano. También al fin del año los afro-americanos celebraban la cultura negra en la "Kwanzaa".

El aire navideño

En época decembrina en Venezuela siempre se escucha el aguinaldo. Se trata de un estilo musical traído por los españoles y que los criollos arreglaron a su manera. La palabra aguinaldo significa el regalo que se da a otro o que otro espera de uno en la temporada de navidad o en la fiesta de los Reyes Magos.

Para el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María, se suele armar el pesebre y el arbolito de Navidad, que perdurará durante todas las celebraciones para ser guardado el 8 de nenero, un mes exacto después.

El momento de los regalos

A través de los distintos países se pueden vislumbrar leves diferencias en el festejo. En el Brasil, se tiene acostumbrado que cada miembro de la familia se encargue del regalo de otro, sin que el último lo sepa, en la modalidad de "Amigo secreto". En cambio, tras los Andes chilenos es costumbre -siempre que se pueda- hacer regalos en todos los ámbitos: el barrio ó vecindad, el ámbito laboral y, obviamente, la familia.
Es costumbre que viene ganando cada vez más terreno abrir los regalos luego del brindis, despojando al no tan anticuado rito de esperar a la mañana. Quizás, señalan algunos, se deba "a como vienen los chicos hoy en día".

La comida

La costumbre de comer pavo se ha asentado en sociedades para nada afines a ese tipo de ave, aunque en Argentina toda ocasión de reunión es propicia para un sabroso asado. Sea cual sea el menú ofrecido, las carnes comparten el banquete junto a ensaladas de variado origen (en Bolivia y Perú acompañados con arroces; en Brasil, la "feijoada" siempre hace presente), para finalizar con un brindis y distintos chocolates y golosinas (en Argentina, turrones y pan dulces, en Perú, budines como el chancay con chocolate caliente), extremadamente riesgosos en valor calórico para las elevadas temperaturas que acompañan el verano a este lado del Ecuador.

El viejo bonachón con barba y regalos

Para poder comprender la diversificación que se ha otorgado a este personaje debemos remontarnos al siglo IV en la región de Anatolia (actual Turquía), donde predicó Nicolás de Mira, quien trascendió haciéndose leyenda por haber salvado de la prostitución a 3 muchachas necesitadas, pasando de noche por su casa y colocando monedas entre sus medias.
Nicolás pasó a ser venerado en la Ciudad de Bari (Italia) cuando unos soldados bareses trasladaron sus reliquias a Europa para evitar que sean profanadas.
Numeros leyendas corren bajo el augurio de este santo, al que se le asignó el patrocinio de Rusia, Grecia, los jóvenes solteros y hasta los marineros.
Las leyendas proliferaron en el Norte de Europa, y junto a mitos nórdicos se dio lugar en Holanda a la veneración de Sinterklass (San Nicolás), dotándolo del carácter mágico. En esta fiesta, que se celebraba el 5 y 6 de diciembre, se obsequiaban presentes a todos los niños.
Luego, los colonos holandeses la llevaron a Estados Unidos, donde mutó -por cuestiones fonéticas- a Santa Claus.
Un escritor norteamerico, Washington Irving, escribió en el siglo XIX la historia que dio origen a la imagen simpática del personaje, despojándolo de todo carácter religioso. De allí emigró a Inglaterra como "Father Christmas", a la cual los franceses tradujeron como "Pére Noel" y los españoles tan sólo a la mitad: "Papá Noel".

Recibimos a través de la cristiandad española la esencia del culto al nacimiento de Cristo, del Niño Jesús, esencia a la que se fueron añadiendo las reinterpretaciones que ahora caracterizan la navidad latinoamericana. Su esencia ha permanecido incólume ante los cambios generalizados sufridos por la cultura navideña, propiciado quizás por el mercado del consumo.
Las Américas, desde sus distintos rincones, no pierden su más genuina tradición: la misa de gallo, la adoración del Niño Dios y los Villancicos caractéristicos. Tradición que, ante los embates globalizadores, esperamos nunca olvidar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada